viernes, 21 de marzo de 2014

Fobias, miedos y nerviosismo exagerado en niños

Hola de nuevo. Esta vez he querido escribir sobre los problemas que la ansiedad genera en los niños porque son muchos los que sufren algún tipo de ansiedad y sus padres no siempre saben qué hacer para solucionarlo. De hecho, una mala resolución de este tipo de problema o el hecho de que no sea tratado a tiempo, podrá hacer que el niño lo arrastre hasta la etapa adulta. 

¿Cuáles son los problemas de ansiedad y cómo se expresan en los niños?


A nivel infantil, dentro del grupo de los trastornos de ansiedad encontramos alteraciones como fobias (a cosas o situaciones concretas como a ir a la escuela), ansiedad generalizada (que puede provocar importantes miedos) o estrés postraumático (que puede producir traumas si no se soluciona a tiempo). También, catalogado en otro grupo pero observado en los niños con mucha frecuencia está la ansiedad por separación, que se produce cuando el niño es incapaz de separarse de una figura parental relevante para él, normalmente la madre. A este punto le dedicaremos un futuro post, debido a su elevada prevalencia a estas edades.

El listado de características que tienen los problemas de ansiedad es muy variado, sin embargo, todos estos niños y jóvenes tienen algo en común: tienden a tener un tipo de pensamiento particular que se caracteriza por ser exagerado, negativo y difícil de controlar. Tal forma de pensar podrá desembocar en una serie de sentimientos básicos como miedo excesivo, vergüenza elevada o nivel de preocupación importante. Además, estas dificultades podrán afectar al ámbito académico y escolar si no se solucionan de forma adecuada y en su momento, llegando a alterar su calidad de vida y la de sus familiares más cercanos si no se soluciona el problema con prontitud.

¿Qué podéis hacer los padres?


En función del problema concreto con en el que os encontréis las soluciones variarán, como ya sabéis. En el caso de que sea un estrés postraumático (es decir, que haya sido generado por un episodio que a él le haya afectado profundamente), será importante que vayáis a un psicólogo infantil para que vea a vuestro hijo, al igual que si el problema lleva ya mucho tiempo afectando a la familia, unos seis meses o más. Para casos más leves, os presento a continuación algunas propuestas:
  • Para niños con miedos o fobias recientes: intentad exponerlos a las situaciones temidas de forma progresiva y acompañándolos. Será importante que, mientras lo hace, le estéis dando ánimos y motivándolo a seguir. Le ayudará que le digáis frases como “genial, hijo, eres un campeón, lo estás haciendo muy bien”. Si colgáis una plantilla con caras contentas cada vez que logre su objetivo, eso le ayudará a intentarlo otro día más. Podéis colgar la plantilla en la nevera, por ejemplo, o en cualquier otro sitio visible de la casa. Si los miedos van asociados a la oscuridad, podéis realizar juegos que le ayuden a que aprenda que ésta es inofensiva. Por ejemplo, podéis jugar juntos a la Gallinita Ciega, hacer Sombras chinescas en la pared o colocarle un tesoro que tendrá que encontrar en su dormitorio sin luz.
  • Para niños muy nerviosos: en casos de este tipo, las técnicas de relajación podrán seros de gran utilidad. En internet podréis encontrar varios modelos y, de entre ellas, os recomiendo que para niños de hasta 12 años, utilicéis aquellas en las que aparezcan animales a imitar por el niño. Si tuvierais dificultad para conseguirlas, decídmelo y yo os las proporcionaré. Descubrid también posibles factores del hogar que puedan estar poniendo nervioso o alterando la quietud de vuestro hijo. Si los detectáis, podréis controlarlos y hacer que desaparezcan. 



Antes de acabar, me gustaría aclarar que no aconsejo que les deis medicación, a no ser que el cuadro de ansiedad que presenta vaya acompañado de síntomas de depresivos. No obstante, este tipo de casos es demasiado complejo para hablarlo en un post. Es preferible que, si os encontráis en esta situación, habléis primero con vuestro pediatra y, a continuación, con un psicólogo infantil con amplios conocimientos en este tipo de casos, ambos os podrán asesorar de los pasos que debéis seguir.

Y finalmente, recomendaros una colección de libros que edita TEA Ediciones y que trata los temas  citados como el miedo a ir a dormir, las preocupaciones o las obsesiones. Estos son algunos de sus títulos:
Qué puedo hacer cuando… ME DA MIEDO irme a la cama.
Qué puedo hacer cuando… ME PREOCUPO demasiado.
Qué puedo hacer cuando… ME OBSESIONO demasiado.

El autor es D. Huebner y podréis encontrarlos en la página web de TEA Ediciones.

Como podéis ver, son diversas las tareas que podéis realizar desde casa para ayudar a vuestro hijo a mejorar su calidad de vida. Probad lo que os sugiero y escribidme para contarme qué tal os ha ido. Nos vemos en el próximo post.



Maite Cobo
Psicóloga Infantojuvenil y Orientadora Educativa


jueves, 13 de marzo de 2014

Prematrículas: ¿Y si mi hijo no entra donde yo quiero?

Ya estamos bien metidos en el mes de marzo, un mes que a algunas familias genera cierta inquietud ya que se trata del momento en el que han de echar la solicitud para que sus hijos entren en un centro educativo para el curso siguiente. Son muchos los padres que sueñan con que su vástago pueda entrar en un centro de educación infantil concreto o en el centro de secundaria donde estudiaron ellos mismos, por ejemplo y a veces eso puede llegar a quitarles el sueño.


Entiendo que el Proyecto Educativo de un centro es muy importante puesto que en él se encuentra el ideario de la institución a partir del cual se lleva a cabo su labor diaria, sin embargo, no hemos de obsesionarnos con ello puesto que, en ocasiones, el destino puede jugarnos una mala pasada y hacer que nuestro hijo (en adelante, utilizaré la palabra hijo para referirme tanto a hijo como a hija, sin distinción de sexo) no pueda entrar donde deseábamos. Si eso sucediera, ¡que no cunda el pánico! os presentaré algunos aspectos que os ayudarán a ver que no es el fin del mundo educativo para vuestro hijo.

Y es que la finalidad de este post es exclusivamente quitar angustia a los padres y madres que desean fervorosamente la entrada de su hijo a un centro concreto. Permitidme que os presente algunas variables que pueden seros útiles para “quitar hierro” al asunto.


Aspectos que influirán en el buen desarrollo académico y escolar de los hijos, independientemente del centro al que vayan:

  • UNO: la motivación y el entusiasmo que vosotros, padres, hayáis conseguido transmitir a vuestro hijo para ir al centro, sea un CEIP o un IES (algunas frases que podríais utilizar para animarlos podrían ser: ya lo verás, hijo, es un gran colegio/instituto, vas a conocer a muchos niños/chicos y te lo vas a pasar muy bien…).
  • DOS: la confianza que también vosotros hayáis mostrado en él en relación a su éxito académico (hijo, no importa si el maestro/profesor cree que no podrás, yo sí lo creo y juntos se lo vamos a demostrar…).
johnnyvintage by Flickr
  • TRES: influirá mucho el tipo de vínculo que el niño haya establecido con sus profesores y compañeros. Si se lo pasa bien cuando está en el recreo, si se siente bien valorado por sus educadores, si en clase los compañeros lo tienen en cuenta… todo ello influirá en que disfrute de lo que el centro le ofrece y sepa aprovecharlo para su beneficio.
  • CUATRO: será muy relevante el tutor que le haya tocado, si éste no es maestro o profesor por vocación, dará igual que vuestro hijo esté en un centro extraordinario porque vosotros no os estaréis beneficiando de ello, y viceversa. Si os ha tocado un centro que no os gusta pero el tutor cree en lo que está haciendo, estaréis de enhorabuena ya que, en el fondo, lo más importante es lo que sucede dentro del aula porque supone casi la totalidad del día a día en la escuela. En el instituto, el rol del tutor también es básico, aunque coincida menos con el alumnado ya que será la figura de referencia para nuestro hijo y para nosotros en el momento en el que tengamos que comunicarnos con el centro por algún motivo.
  • CINCO: si el centro educativo que queríais ofertaba una serie de servicios que el que os ha tocado no tiene, siempre podéis apuntar a vuestro hijo a la extraescolar pertinente para paliar en mayor o menor grado ese déficit. Si vuestras peticiones respecto al centro iban asociadas a cuestiones religiosas o de valores, no olvidéis que la figuras principales que transmiten estos aspectos sois vosotros, padres, no el centro educativo. Vosotros seréis aquellos a los que vuestros hijos imitarán por ser sus figuras referentes.


Como podéis ver, el hecho de que vuestro hijo no pueda entrar en el centro que vosotros desearíais no es tan grave como puede parecer a simple vista. Yo he formado parte de un claustro de profesores durante varios años y os puedo asegurar que en ningún centro educativo se pueden hacer milagros. Puede haber buena voluntad y deseos de ayudar a las familias pero sois vosotros, padres, la piedra angular de la educación de vuestro hijo. Así pues, os deseo suerte, espero que vuestro hijo entre donde vosotros elegisteis y, si no es así, no sufráis en demasía, por favor y buscad los puntos fuertes del centro al que ha ido destinado vuestro niño, que seguro que son muchos y variados.

Espero vuestros comentarios. 
¡Nos vemos en el próximo post!



Maite Cobo
Psicóloga Infantojuvenil y Orientadora Educativa
www.maitecobo.es 


martes, 4 de marzo de 2014

Cómo combatir enfrentamientos con hijos tras un divorcio

martinak15 by Flickr

Hace unos días, un amigo me planteó el actual problema que estaba teniendo con sus hijos, de 12 y 8 años, respectivamente, quienes vivían con su madre desde que se produjo la separación del matrimonio. Los niños exigían a mi amigo por mensaje de voz y de texto que no fuera a recogerlos al colegio fuera de los días que le tocaba según establecía el convenio regulador. Las palabras de los menores, además, estaban cargadas de nerviosismo y de angustia. ¿Por qué? Se preguntaba su padre, ¿les estará sucediendo algo que no me están contando? Es más sencillo que todo eso, le dije yo, y le presenté algunas de las respuestas que presento a continuación.

Después de una separación, los hijos han de pasar por un proceso de adaptación que no resulta nada sencillo para ellos. En ocasiones, el progenitor no custodio, es decir, aquel que pasa menos tiempo con los niños porque así lo ha establecido el juez, puede encontrarse con problemas y enfrentamientos con su expareja y con los propios hijos por cuestiones que, a primera vista, pueden parecer irrelevantes y poco importantes. 


¿Dónde podemos encontrarnos con problemas?

Los conflictos pueden aparecer en cuestiones de la vida cotidiana como ir a recogerlos a la salida del colegio, llevárselos al progenitor custodio después de haber pasado la tarde juntos o no haber pagado la mitad de la mensualidad de las actividades extraescolares de los hijos. En ocasiones sucederá que uno de los progenitores hable mal del otro delante de los niños y que ellos hagan suyo el discurso agresivo del progenitor que ha provocado el agravio pertinente.


¿Cómo los podemos solucionar de forma constructiva?

johnnyvintage by Flickr

A los niños les genera cierto malestar que los mayores decidan por ellos las cosas si, además, dichas decisiones van cambiando sin una coherencia que ellos puedan llegar a entender. Así pues, el hecho de que sus padres sigan una serie de hábitos y rutinas, será muy positivo para la calidad de vida de los pequeños, independientemente de la edad que tengan éstos.

UNO. Para empezar, si queremos evitar discusiones estériles con nuestra expareja, será imprescindible que ambas partes sigan siempre lo que marque el convenio regulador. Por lo tanto, éste habrá de ser lo más concreto y detallado posible ya que su precisión hará que en un futuro se eviten numerosos conflictos relacionados con los menores.

DOS. Será también imprescindible que, si alguna de las partes va a salirse de lo que está marcado, tal modificación sea de muy puntual y extraordinaria. ¿Y por qué? Pues porque los cambios forman parte de lo desconocido para los niños y ese aspecto tan sólo les genera malestar e inquietud a los pequeños. 

TRES. Además, lo que se decida de manera puntual tendrán que haberlo hablado con anterioridad ambos progenitores sin utilizar a los niños como intermediarios. Tal vez alguien se pregunte: ¿Dónde está el problema por pedir a los hijos que transmitan a su padre/madre lo que yo quiero decir? Pues porque el hecho de ser utilizados como mensajeros les hace sentirse simples megáfonos y pueden llegar a sentir que no se les tiene en cuenta sus sentimientos y emociones en esos momentos. 

CUATRO. Por favor, no tengáis en cuenta insultos o agresiones por parte de vuestros hijos por algo que hayáis hecho en un momento puntual. En ocasiones, su tristeza, malestar y sentimientos de soledad se expresan así porque no han aprendido todavía a responder de forma constructiva y adecuada ante una situación nueva o desconocida. En el caso de los insultos, podrá suceder también que los hayan oído de boca de algún adulto que forme parte de la otra rama familiar y, sin llegar a pensar su significado, los hayan arrojado como respuesta a la ira que puedan estar sintiendo en esos momentos. 

¿Cuál ha sido vuestra experiencia en relación a este tema? ¿Habéis tenido que sufrir alguna situación similar a las expuestas? Espero vuestros comentarios.


¡Nos vemos en el próximo post!



Maite Cobo
Psicóloga Infantojuvenil y Orientadora Educativa
www.maitecobo.es